La tensión entre Mötley Crüe y Godsmack resucitó esta semana después de que Shannon Larkin, quien se retiró de Godsmack el año pasado, disparara críticas contra la legendaria banda en una transmisión en vivo. El exbaterista cuestionó el uso de pistas de audio y voces grabadas durante los shows, mencionando específicamente a Nikki Sixx cantando con respaldo de track mientras se desvía de la cámara.
Sixx respondió con todo el peso de su arrogancia típica en las redes. Sin mencionar a Larkin por su nombre, el bajista acusó a bandas de "nivel B y C" de gastar más energía hablando de Mötley Crüe que escribiendo canciones memorables. "Puede ser celos, puede ser inseguridad, quizá las ventas de entradas están lentas", escribió con ese tono de rockstar intocable que lo caracteriza. También comparó al músico con "podcasters bimbos" que se construyen una audiencia hablando de otros.
Esta fricción viene de lejos. El conflicto arrancó cuando Godsmack sintió que fueron maltratados por Mötley Crüe durante la gira Crüe Fest 2 en 2009. Después, la canción "Cryin' Like a Bitch" (2010) de Godsmack avivó las sospechas de que iba dirigida a Sixx, aunque Larkin aclaró que la inspiración fue el quarterback Philip Rivers. A lo largo de los años, Sully Erna, vocalista de Godsmack, no dejó pasar la oportunidad de insultar públicamente a Sixx, llamándolo "el mayor hijo de puta" que conoce.
Aunque Larkin ya no está en Godsmack, sus declaraciones muestran que la herida sigue abierta. Por suerte para los fans, ambas bandas tocarán fuerte en 2026: Godsmack continúa su gira norteamericana con Stone Temple Pilots y Dorothy, con una segunda etapa en septiembre. Mötley Crüe lanzará su tour "Return of the Carnival of Sins" el 17 de julio con Tesla y Extreme, extendiéndose hasta septiembre.



