Donald Trump volvió a las andadas con la inteligencia artificial. En la madrugada del miércoles, justo antes de la festividad del 4 de julio, el presidente compartió un video deepfake en su red social Truth Social donde aparece caracterizado como "Dr. Trump", parodiando los anuncios publicitarios de medicamentos, para "tratar" lo que él llama "Trump Derangement Syndrome" (TDS) — un síndrome imaginario que según Trump padecen sus críticos celebridades.
La parodia fake que molesta
El clip generado con IA incluye falsos testimonios de celebridades también sintetizadas digitalmente: la actriz Rosie O'Donnell, la conductora de "The View" Whoopi Goldberg, el actor Robert De Niro, y versiones generadas por IA de Julia Roberts, John Leguizamo y Edward Norton. Todos ellos, según el video, son "pacientes" con el ficticio síndrome que sufren de depresión, insomnio y problemas de carrera.
En el testimonio artificial, el "De Niro digital" describe síntomas dramáticos: ralentización del trabajo, imposibilidad de comer o dormir, y una ira constante que afecta a quienes lo rodean. Roberts, en su parte generada, habla de haber "envejecido 20 años en dos años" y de preocupaciones sobre su futuro.
La obsesión de Trump con el TDS
No es la primera vez que Trump lanza esta teoría. Hace meses, en un evento de la Casa Blanca, Trump declaró que el "TDS" es "en realidad una enfermedad". Incluso usó el término en diciembre pasado para especular sobre la muerte del director Rob Reiner, sugiriendo que había fallecido por el supuesto síndrome.
Y la "cura" según el video presidencial es tan simple como absurda: apagar las noticias falsas, rezar, y tomar Diet Coke. Nada complejo.
Este no es un caso aislado. Trump está obsesionado con los videos IA últimamente: ya compartió deepfakes donde aparece como una figura tipo Jesucristo sanando enfermos, como el Papa, como Superman, e incluso como un rey en un avión de combate tirando bombas sobre manifestantes. En febrero pasado fue más lejos, posteando un video que retrataba a Barack y Michelle Obama como primates en una parodia de "El Rey León" — un contenido racista que generó críticas hasta dentro del partido republicano antes de ser eliminado (aunque Trump nunca pidió disculpas).
La estrategia de burlarse de celebridades a través de IA y construir narrativas sobre presuntos "síndromes" de sus adversarios es típica del arsenal de Trump para mantener la atención mediática. Mientras tanto, el mundo sigue preguntándose hasta dónde llega la normalización del contenido deepfake en la política.



