Daniel Melingo no está más. El músico, actor y poeta argentino fue encontrado sin vida en su hogar a los 68 años. Con su muerte, la música pierde a uno de esos personajes raros, esos que no sabés cómo clasificar porque simplemente no caben en una sola categoría.
Nacido en Parque Patricios en 1957, Melingo fue un verdadero explorador sonoro. Comenzó formándose en conservatorios clásicos pero rápidamente se lanzó a la aventura: acompañó a Milton Nascimento a finales de los 70, fue parte de Los Abuelos de la Nada (donde tocaba junto a Andrés Calamaro y otros referentes), fundó Los Twist en los 80, pasó por la banda de Charly García grabando Piano Bar, y recorrió España colaborando con distintos proyectos. Dominaba saxofón, guitarra y clarinete, entre otros instrumentos.
Pero su etapa más reconocida llegó cuando se volcó de lleno al tango a mediados de los 90. Discos como Tangos bajos, Santa milonga y Andá lo posicionaron como una voz única en el género. En 2017 ganó el Premio Gardel al mejor Álbum de Tango Alternativo, y años antes había recibido el Diploma Konex como uno de los cinco mejores cantantes de tango de la década.
Hace poco, Melingo estaba trabajando en una relectura de Tangos bajos con colaboradores de distintas generaciones: desde Fito Páez y Calamaro hasta Pity Álvarez y otros. El disco y un concierto en el Teatro Coliseo estaban programados para septiembre. En su última entrevista, reflexionaba sobre lo que lo movía: "Los géneros son formas técnicas de abordar una música u otra. La música es un todo, una entidad espiritual".



