Primero que nada habría que felicitar a todo quien se arriesga en traer bandas que habitualmente no suenan en las principales radios del país ni tampoco tienen mucha difusión en los medios alternativos. Son personas como vos o como yo que se juegan cierto capital monetario no sólo por una alegría personal sino también la de sus pares.
Ese espíritu sobrevoló la Unión Libanesa, un recinto que sorprendió a todos por la comodidad que ofrece para lo que fue La Kawabonga. El mató a un policía motorizado llegó por tercera vez a nuestro país en su tercer año consecutivo.
Al igual que la primera vez en Paraguay los platenses estuvieron acompañados por Los Chamos del Momento quienes a pesar de tener varios problemas de sonido nuevamente demostraron el buen momento que atraviesan al momento de presentar las canciones que conforman “El hombre con más camellos”, su último disco, sumadas a aquellas que los posicionaron como una de las más interesantes propuestas locales.
Mientras que EEEKS se ganó a muchos de los presentes que los vieron y escucharon por primera vez a base de una performance cargada de muchísima onda de la mano del surf rock con un toque psicodélico de su música. Hace falta sólo verlos en acción una vez para quedar atentos a sus siguientes pasos. Lastimosamente a The Bacalaos quien suscribe no llegó a tiempo para escucharlos por lo que no podríamos emitir opinión alguna.
Gran concurrencia se dio cita en la Unión Libanesa en lo que fue La Kawabonga, porque además de la atractiva fiesta ofrecida también esto se debe a fuerza de insistencia visita tras visita de Santi Motorizado y los suyos a quienes quizás gran parte de sus seguidores los ubican como inclasificables en cuanto a su estilo.
Algunos los llaman rock espacial, otros tantos se refieren a ellos como alternativos y la mayoría los colocan como indie rock. En fin, sin dudas son una banda muy especial que gusta mucho o nada. Con El mató a un policía motorizado tal vez no existen términos medios.
La banda arranca el show con dos canciones del último disco, “Nuevos discos” y “La cobra”. El hielo se rompió desde el primer segundo. La conexión entre el público y la banda fue inmediata. “La celebración de fuego”, aquella canción que cierra el último disco sorprendió entre las primeras de la noche del domingo.
Todo lo bueno que se esperaba del show llegó en más de 15 canciones compuestas tanto por “La dinastía scorpio” como de la primera época de la banda tal es el caso de “Navidad de los santos”. Durante poco más de una hora y media la banda encandiló a su público de la mano de otras como “Más o menos bien”, “Vienen bajando”, “El día de los muertos” o “Chica de Oro”, quizás la canción más exitosa – por llamarla de alguna manera- del último disco.
Ahí estaba Santiago Motorizado de riguroso negro llevándose a los labios el contenido de una mini botella de Johnny Walker al tiempo que entonaba sus hipnóticas canciones. Él no sólo se encarga de cantar o marcar una sólida base desde su bajo sino también es responsable de absolutamente toda la lírica y como si fuera poco también firma por el arte gráfico de la banda. Un tipo querido, definitivamente.
Pantro Puto y Niño Elefante son quizás quienes se llevan gran parte de las palmas por ser los artífices del auténtico sonido de la banda: guitarras distorcionadas con mucha melodía. Chatrán Chatrán envuelve desde su teclado con arreglos varios. Mientras que Doctora Muerte en la batería tuvo la gran responsabilidad de marcar los pasos de cada uno de sus compañeros.
Afortunadamente la banda cuenta con una buena cantidad de canciones que todo seguidor requerirá o no al final del show. Más de uno se sorprendió y celebró que hayan incluido “Noche de los muertos”, por ejemplo. Más de uno se sorprendió y lamentó que hayan dejado de lado “El día del huracán”, por ejemplo.
“Chica rutera”, “Amigo piedra” y “Mi próximo movimiento” anticipaban el final que ya estaba llegando. Esta última quizás fue la canción más celebrada por todos. Fue cuando se sumaron quienes estaban más al fondo a los del medio y estos a los de adelante para cantar todos juntos ese hermoso estribillo que dice “Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle”.
La banda se marchó con un “gracias a los que hicieron posible esto”. De repente las luces se encendieron para que vayamos saliendo a la realidad de las primeras horas del lunes sintiendo aquella leve brisa de la madrugada tras ver a una banda que a fuerza de canciones que apuntan al corazón se ganó a todos los presentes una vez más en Asunción.
El mató a un policía motorizado – Mi próximo movimiento
El mató a un policía motorizado – Amigo piedra
El mató a un policía motorizado – Más o menos bien
