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Una reseña sobre el primer álbum de Black Sabbath

Una reseña sobre el primer álbum de Black Sabbath

Todo un halo de oscuridad, rumores y supersticiones giran en torno a la agrupación Black Sabbath, su relacionamiento con el número “13” de mal augurio se inició un 13 de Febrero de 1970. Fecha en la cual fue lanzado el álbum homónimo.

Generaciones de jóvenes y la sociedad misma de aquella época fueron aterrorizadas por la imagen de una mujer, con una mirada y colores que aparecerían solo en una pesadilla. De quién se decía ser un “espectro” o “fantasma” que había aparecido al momento de captar la fotografía del molino Mapledurham en Berkshire, Inglaterra.
Pero aquella historia tomó impulso nada más como una leyenda urbana, quizás producto de la psicosis ocasionada por una de las bandas con mayor influencia oscura en el heavy y doom rock.

La primera canción “Black Sabbath”, era la introducción perfecta a una especie de funeral etéreo, si se escuchan otras canciones del disco pueden ser asociadas al “rock duro clásico”, pero esa canción más la voz estrepitosa; hacían que sea un lamento constante, un llanto sin lágrimas o un sentimiento de desesperación hacia el fin.

Dentro de aquél misterioso e icónico álbum se encontraba una cruz invertida adjunto a un poema titulado “Still falls the rain” con una recopilación de imágenes de flores sangrantes, árboles ennegrecidos, conejos muertos, entre otras.
Los propios miembros de la banda se vieron sorprendidos por aquella portada, así lo mencionó Ozzy Osbourne en su autobiografía, alegando que ninguno de los músicos había intervenido en la creación de la portada.

Mapledurham_Watermill_3
El responsable de tomar aquella imagen fue Marcus Keef, a orillas del Támesis. Uno de los últimos molinos de agua de Inglaterra que continúa funcionando, y recibe visitas innumerables todo el año. Keef logró el ambiente espectral de la imagen colocando el negativo sobre el original.

La utilización de tanta imagen oscura y hasta satanista; solo se debió a una gran estrategia publicitaria. Lo que atentaba contra el pensamiento ortodoxo cristiano siempre ha generado intriga, odio y a la vez aceptación de mucha gente.

Muchos aficionados a las artes oscuras habían sentido simpatía con Black Sabbath, anecdóticamente; fueron invitados a participar en una misa negra en el cementerio de Highgate en Londres. A lo que Ozzy respondería: “no estar interesado en el espiritismo. Solo en lo espirituoso: el whisky, el vodka y la ginebra”.

Si te dieron ganas de escuchar este álbum, ingresá en el siguiente link:

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