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Rata Blanca se reencontró con su público en mágica noche en el Olimpia

Rata Blanca se reencontró con su público en mágica noche en el Olimpia

Rata Blanca demostró una vez más su vigencia y popularidad en nuestra capital donde se presentó en el polideportivo del Club Olimpia colmado en sus instalaciones el sábado. La noche anterior hicieron lo mismo en Ciudad del Este. Evidentemente Rata Blanca nunca perdió su público en Paraguay y lo celebraron como corresponde en el marco del tour 25 años.

Pasaron tres años desde la última visita de la agrupación liderada por Walter Giardino en Asunción. Así como en aquella histórica presentación en el Jockey Club donde agotaron entradas, en la noche de sábado ocurrió exactamente lo mismo quedando mucha gente sin poder acceder. Es innegable que Rata Blanca tiene un arrastre masivo en Paraguay entre los seguidores del metal y también entre el público que no es muy adepta al estilo.

Tras la presentación tanto de Querubes como de Muireadach como actos soporte, llegaba el turno de los argentinos. El público se mostraba impaciente al corear el nombre de la banda. La ansiedad era tal que la gente requería la presencia de los músicos. Arrancaron con “El reino olvidado”, uno de los clásicos de los últimos tiempos de la banda. Se venía un show impecable con cinco músicos de primer nivel arriba del escenario.

La lista de temas recorrió toda la discografía de la banda. “Vamos a hacer canciones de 20 años atrás”, decía la voz privilegiada de Adrián Barilari quién demostró por qué es el cantante de Rata Blanca. Sin dudas, Adrián es la eterna mano derecha de Giardino. La ovación del público se hacía sentir al inicio de cada canción. Así pasaron los clásicos “Sólo para amarte” y “Volviendo a casa”. Las más de 3000 personas que colmaron el recinto la estaban pasando muy bien a juzgar por las caras de felicidad.

Las canciones más antiguas de la banda son las más celebradas. Hicieron una larga versión de “El circulo de fuego” donde en la previa se lucieron tanto el tecladista Danilo Moschen como del baterista Fernando Scarcella con solos de sus respectivos instrumentos. De igual manera, se vió una sólida en el bajo de Guillermo Sánchez, integrante histórico de la banda al igual que Giardino

“Felices de estar nuevamente en esta ciudad. Vamos a hacer que esta noche sea inolvidable”, decía Barilari. La relación entre la audiencia y la banda resultó excelente. Rostros de alegría y emoción no sólo abajo sino también sobre el escenario. Una catarata de éxitos se escucharía en la parte final del show. Sin dudas de las más celebradas fue “La otra cara de la moneda”, aquella canción que allá por 2007 volvió a poner en el camino del éxito comercial a Rata Blanca.

Tras un largo instrumental llegó el turno de “Chico callejero”, canción que los presentes la corearon con los puños en alto. Luego Walter Giardino se despachaba con largos e intensos solos de guitarra. Quizás el mejor alumno de Ritchie Blackmore de este lado del planeta decía presente con sus dedos mágicos en el polideportivo en el Olimpia. La banda se retiró unos minutos para regresar tras la insistencia del público que no los quería dejar ir así nomás. La intro de “Bajo el poder del sol” fue seguida a viva voz por el público hasta que explotó la canción.

El final estaba llegando de la mano de “Mujer amante” con todos los presentes entregados a la euforia total tras liberar altas dosis de pasión hacia la balada por excelencia del heavy metal en castellano. Uno de los clásicos inoxidables de Rata Blanca. Ni bien finalizaron esta canción engancharon “La leyenda del hada y el mago”, clásico con el que se despidieron como corresponde. Rata Blanca dio cátedra en un show que quedará en la retina de quienes colmaron el polideportivo del Club Olimpia en la noche del sábado.

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