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La lección de violencia sonora de Exodus en Asunción

La lección de violencia sonora de Exodus en Asunción

Los legendarios Exodus finalmente se presentaron por primera vez en nuestro país apenas unos días antes de lanzar su nuevo disco “Blood in, blood out”, trabajo que será publicado en todo el mundo el próximo 14 de octubre. Además, esta visita se dio con su clásico vocalista: Steve “Zetro” Souza, regreso que sorprendió a principios de este año tras anunciarse su regreso a la banda para la grabación del nuevo material.

El mismo recinto en el que se presentaron Kreator, Helloween y Rata Blanca, esta vez albergaba a una concurrencia que si bien no llenó el polideportivo del Club Olimpia la pasó demasiado bien a juzgar por las reacciones. La vieja escuela del thrash decía presente. Muchos de ellos con los clásicos chalecos con parches y los championes blancos caño alto.

Tras las respectivas presentaciones de Slayground, Agressive Squad, Steel Rose y The Force llegó el turno de la leyenda del thrash. “Bonded by blood” fue el primer clásico de la noche que de entrada sacudió a los presentes que iban en busca de aquellos machaques y sucios riffs tan carácteristicos de Exodus junto con la rasposa voz de Zetro. “Scar spangled banner” fue la segunda canción que sonó desde “Tempo of the damned” para luego ser testigos de “And then there were none”, uno de los favoritos desde el primer disco.

Sin dudas Zetro es un gran frontman. Desde el principio y todo momento se mostró en sintonía y en constante comunicación con la gente. Tras este devastador arranque el vocalista presentó “Iconoclasm”, una canción grabada por el anterior vocalista, Rob Dukes, desde “The Atrocity Exhibit A”. Quizás a más de uno tomó por sorpresa que la banda haga un tema de un disco en el que no estuvo presente Zetro.

Claramente se pudo notar el vínculo especial entre los dos fundadores que quedan de la banda cuando Gary Holt iba frente a la batería de Tom Hunting donde se instalaba a pura sonrisa junto a su compañero. “¡Your are my children!”, gritaba Steve “Zetro” Souza, quien parece una especie de Brian Johnson del thrash no sólo por la voz aguardentosa, sino por la presencia y la manera que tiene de agitar al público. El cantante dejó todo sobre el escenario.

El histórico Tom Hunting se lucía tras los parches enfundado en una remera de Suicidal Tendencies. Zetro lo presentó como el mejor baterista del thrash y tan equivocado puede que no esté. En todo momento el guitarrista Lee Altus no paraba de hacer todo tipo de gestos y muecas locas al público. Jack Gibson se mostraba sólido desde el bajo demostrando porque forma parte de la sólida base de Exodus.

“Con ustedes el tipo más pesado del mundo. El hombre que ayudó a crear toda esta mierda”, decía Zetro al presentar a Gary Holt antes de que este realizara un solo de guitarra durante un par de minutos. En eso se los vio a un costado del escenario a Zetro, Lee Altus y Jack Gibson conversar a pura carcajadas. A esa altura tanto arriba como abajo del escenario era toda una fiesta del thrash.

A la mayoría parecía no importar mucho los problemas de sonido que quedaron al descubierto en varios pasajes como cuando por ejemplo Gary Holt hizo sus solos de guitarra o cuando hubo acoples varios. Nada de esto impidió el disfrute tanto de la banda y de la gente que seguía respondiendo desde abajo. Se notaba la cara de gusto de Holt y eso resultaba increíble tratándose nada menos que del guitarrista de Exodus y Slayer.

Las canciones fueron de todas las épocas, sin embargo se puso especial atención a las antiguas como “Fabolous disaster” y “Metal command”. Era evidente un afecto especial del público hacia los temas de los ’80. Otro momento de extremo fervor llegaba con “Pleasures of the flesh” y “Another lesson in violence”, otro de los tantos clásicos del disco debut.

Así mismo desde “Tempo of the damned”, el disco de regreso de la banda en 2004 llegaban bombazos como “Blacklist” y “War is my shepherd”. El final se acercaba, la gente pedía bailar cierto vals. La banda entendió que era el momento de “Toxic waltz”, seguramente la canción más conocida de Exodus. Por fin, tras años de espera desde abajo la gente se sacó las ganas de bailar el vals tóxico.

La siguió “Strike of the beast”, otra joya de “Bonded by blood”. “Este gran disco cumple 30 años el año que viene”, dijo Zetro antes de arrancar. Además, el vocalista pidió ver mosh. El público respondió de tal manera que este cronista subió a las gradas para ver lo que se había desatado desde el frente del escenario hasta el fondo del campo. Quizás uno de los pogos más intensos que se hayan hecho en nuestro país.

Tras el pedido de la gente para la banda, los cinco integrantes de la banda salieron nuevamente a tocar una canción más. A pesar de los varios problemas de sonido la experiencie de ver a Exodus fue un fabuloso desastre. La gente que estuvo presente lo sabe. Otra lección de violencia dentro de la carrera de Exodus.

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